Hospital de transplantes renales S. J. Al Marzouq

La complejidad de este edificio reside en la separación entre espacios públicos y médicos. Decidimos tomar este condicionante tan estricto como generador de proyecto y jerarquizar las comunicaciones tanto en el sentido horizontal como vertical.
La planta baja se convierte en el origen de los dos flujos, que desde direcciones opuestas colonizan el edificio, generando una estratificación funcional desde los usos más públicos, hasta los más privados para cada piso. La experiencia para pacientes y visitantes comienza accediendo al hospital desde un espacio comprimido, y descubriendo poco a poco el gran espacio público dentro de él, sin conocer exactamente sus límites.

La “plaza”, encerrada entre los muros cortina de vidrio, no solo se concibió como el vestíbulo principal del hospital, sino que representa para los pacientes y las familias el espacio de actividades sociales ausente en el exterior, debido al clima extremo de Kuwait. Desde la planta baja hasta el segundo piso, el volumen regular se ha tallado para mostrar la conexión de este espacio público interior con el exterior, aprovechando la luz natural y las vistas. El volumen superior está asignado al programa médico más privado, con la suite quirúrgica en el cuarto piso y las unidades de hospitalización en el quinto piso, que se separan intencionadamente de la base, utilizando un piso técnico. Tomamos la decisión de mover todas las habitaciones de pacientes hasta el último piso para crear una atmósfera más relajada e íntima.
Los patios interiores con zonas verdes tienen la doble función de llevar luz natural al interior del espacio de los pasillos, y crear circulaciones de fluidas, evitando los pasillos rectos, interminables y monótonos típicos de la tipología hospitalaria.
Una protección solar exterior, con geometrías basadas en patrones tradicionales de la cultura árabe, es el elemento de unión, y proporciona además privacidad a todos los espacios médicos.

Images